Por: Lic. Luz Arelis
Moreno Quispe
Presidenta de la ONG
ADSI PERU
lam204@gmail.com
Resumen
El
presente artículo se basa en el libro de Richard Florida “Las ciudades creativas”
que ofrece una mirada para saber la importancia, de por qué donde vives puede
ser la decisión más importante de tu vida.
Según
Florida, la teoría afirma que las comunidades tolerantes, donde es más probable
que vivan los homosexuales, fomentan una cultura de creatividad y de
mentalidades abiertas, que pueden llevar a innovaciones como Google, You Tube,
etc., En plena crisis financiera el autor de este estudio midió los cambios en
los ingresos y el valor de la propiedad con algo llamado índice bohemio-gay, el
estudio concluyo que el valor de la vivienda en los vecindarios y en las
comunidades donde viven los artistas, homosexuales, y personas bohemias es más
elevado.
Por lo
qué, el lugar donde vivimos es cada vez mas importante para cada faceta de
nuestra vida. Nos corresponde reflexionar sobre la relación entre la ubicación
geográfica y nuestro futuro económico, la felicidad personal de una forma más
sistemática y diferente.
La
decisión más importante
Si te preguntaran cuales son las
decisiones más importantes que hay que tomar en la vida ¿qué contestaría?
Seguramente dirías que quieres ser. Aunque el dinero no haga la felicidad, la
mayoría de personas creen que trabajar en lo que a uno le gusta le conduce a
una vida más prospera y plena. Muchos agregarían que, un requisito previo
esencial para el éxito económico y profesional es una buena educación y poder
asistir a las mejores universidades. Seguramente otros dirán qué, aunque es
importante el trabajo, el dinero y la educación son importantes, la decisión
más trascendental que se toma en la vida es la de escoger a la pareja adecuada.
Alguien que nos acompañe en nuestras caídas y nuestros esfuerzos y sobre todo,
que nos quiera sin condiciones siempre.
Los esfuerzos de la psicología humana
están de acuerdo: los estudios concluyen que las relaciones afectivas son la
clave de la felicidad. Todo ello, va bien, pero hay otra decisión mas allá de
el qué y el quién, sobre el futuro económico de nuestras vidas, ello es la
cuestión del dónde.
El lugar
donde decidimos vivir afecta a todos los aspectos de nuestras vidas. Puede determinar el
salario que percibimos, las personas que conocemos, las amistades que
establecemos y las opciones disponibles para nuestros hijos y nuestras
familias.
Las personas no se sienten igual
de felices en todas partes, y hay lugares que proporcionan mejor calidad de
vida que otros. Algunos ofrecen mercados laborales vibrantes, mejores
perspectivas profesionales, mayor revalorización inmobiliaria y más
oportunidades para invertir y ganar dinero. Otros lugares son más prometedores
a la hora de encontrar una pareja y otros lugares son más adecuados para criar
a nuestros hijos.
La
ubicación también afecta nuestro nivel de felicidad.
Escoger el lugar adecuado a veces
ofrece una protección contra los altibajos de la vida. La facilidad con que
podemos recuperarnos aumenta exponencialmente, si vivimos en un sitio con
economía vibrante, con muchos empleos entre los que elegir, o con muchas
personas solteras de edad adecuada.
La cuestión es que el lugar en
que vivimos es un factor crucial en nuestras vidas, porque afecta a todos los
demás: trabajo, educación y amor. Puede consolidar o destruir empleos o
relaciones ya existentes. Puede abrir nuevas puertas y con independencia del
tipo de vida que desee, tanto si se aspira a ser millonario, a tener una
familia, a disfrutar la vida de soltero, por tanto escoger donde vivir es una
decisión que debemos tomar al menos una vez en la vida.
Sin embargo, hay que tener en
cuenta muchos factores cuando nos enfrentamos a la decisión de escoger un
hogar, la mayoría de nosotros no estamos preparados para hacerlo de la manera
adecuada. Si preguntáramos a la gente cómo llegaron al lugar donde viven ahora,
la mayoría respondería que simplemente acabaron allí. Se quedaron cerca de la
familia o de amigos, porque encontraron trabajo, o lo más habitual, siguieron a
sus parejas. Algunos ni siquiera son conscientes de haberlo escogido ellos.
En esta
época moderna, lo ventajoso es que tenemos la capacidad de elegir.
Tenemos la libertad y los medios económicos para escoger donde
queremos vivir. Pero esa libertad nos obliga a decidir entre un amplio abanico
de posibilidades. Lo esencial es encontrar un lugar que encaje con nuestra
manera de ver la vida, que nos haga felices y que nos permita alcanzar los
objetivos que nos hayamos marcado. Hay personas para quienes la carrera
profesional y la riqueza son componentes fundamentales de la felicidad, pero no
es así para todos.
Muchos de nosotros conocemos a
personas que dejaron buenos trabajos y carreras profesionales prosperas para
hacer lo que en verdad deseaban. Otras personas vuelven al lugar de origen
después de la universidad, a encargarse del negocio familiar, a estar cerca de
la familia, y de los amigos, esas personas saben muy bien a lo que renuncian y
lo deciden a conciencia.
Lo que es importante es que
ubicándonos en el lugar dónde deseamos vivir no siempre tendremos todas las
cosas, como todo en la vida.
Richard Florida, nos invita a
reflexionar con detenimiento las siguientes cuestiones:
1.
¿Le
gusta el lugar donde vive ahora? ¿Es donde realmente quiere estar? ¿Le
proporciona la suficiente energía cuando sale a la calle por la mañana?, ¿Le
embarga la inspiración o el estrés? ¿Le permite ser la persona que desea ser?
¿Le permite alcanzar sus objetivos personales? ¿Se lo recomendaría a sus
familiares o amigos?
2.
¿Ha
pensado en trasladarse? Si es así ¿Cuáles son los tres primeros lugares en los
que piensa? ¿Qué le gusta de ellos? En concreto, ¿Qué cree que le ofrecen? ¿Por
qué son distintos a otros lugares?
3.
¿Se
ha puesto a comparar el lugar donde vive ahora con esos sitios?. Con franqueza,
¿Le ha concedido a estas cuestiones una mínima parte de su tiempo y de la
energía que le ha dedicado a su empleo y su carrera profesional, o, si está
soltero o soltera, a su vida social?
Si la respuesta es sí,
forma parte de una minoría, aún siendo una decisión de suma importancia en la
vida, muy pocos de nosotros exploramos estas cuestiones. Quizás es porque no
disponemos de la información correcta.
¿El
mantra de la era de la globalización es que no importa donde vivamos?.
Seguramente podemos
ser igual de eficientes en nuestro trabajo desde un balcón de Lima o una casa
de campo en Ancash. No hay la más mínima diferencia, siempre que dispongamos de
un teléfono móvil y de internet. Esta idea es atractiva, pero errónea. En la
actualidad, los factores económicos principales (talento, innovación y
creatividad) no están distribuidos de manera uniforme en la economía global,
sino se concentran en lugares específicos.
Es evidente que las
innovaciones importantes en las comunicaciones y en el transporte propician la
actividad económica entre las regiones o los países. Lo que ya no resulta obvio
es el poder que Florida denomina a la “fuerza de concentración”. Pues en la
actual economía creativa, la verdadera fuente de crecimiento económico procede de
la concentración y del aglutinamiento de las personas productivas y con
talento. Cuando vivimos los unos cerca de los otros, en ciudades o regiones se
generan nuevas ideas y la productividad aumenta. La fuerza de concentración
permite que seamos más productivos, lo que, a su vez, hace que los lugares
donde vivimos también lo sean, generando así un gran incremento de la
producción y la riqueza.
La fuerza de la
concentración ha convertido a determinadas ciudades y regiones en verdaderos
motores del crecimiento económico, por lo que estas ciudades no dejan de
crecer. En la actualidad, más de la mitad de la población mundial viven en áreas
urbanas.
En estados Unidos más
del 90% de la producción económica procede de regiones metropolitanas y las
cinco mayores regiones metropolitanas suponen el 23% de toda la producción. Por
tanto la ubicación sigue siendo el eje central de nuestra era y es más
importante para la economía mundial y para las vidas individuales, de lo que
nunca había sido antes.
Somos la población más
móvil, es decir que se traslada con frecuencia, de toda la historia de la
humanidad, por lo que disponemos un menú de lugares distintos, tanto en nuestro
país o cualquier otro. Y eso es importante, porque cada uno de nosotros tiene preferencias y necesidades
distintas. Lo bueno es que los lugares son tan variados como nosotros.
Cuando somos jóvenes y
estamos solteros o solteras, recién salidos de la universidad, muchos de
nosotros deseamos un lugar estimulante, con una oferta de empleo y
oportunidades para progresar en nuestra profesión, un lugar con una vida
nocturna apasionante y un mercado afectivo animado, lleno de gente a la que
conocer y compartir nuestra vida.
Cuando nos hacemos un
poco mayores, y por supuesto, cuando tenemos hijos, las prioridades cambian:
queremos un lugar que ofrezca buenas escuelas, calles seguras y una vida mejor
para la familia. Y cuando nuestros hijos van a la universidad y se van de casa,
las necesidades y los intereses vuelven a cambiar.
De todo el libro,
Florida aconseja tres ideas fundamentales:
1.
A
pesar que se ha dado la globalización y se halla catalogado al mundo como “plano”,
la ubicación geográfica es, de hecho, más importante para la economía global de
lo que nunca antes lo había sido.
2.
Las
ciudades cada vez se diferencian y se especializan mas, desde lo que concierne
a su composición económica y a su mercado laboral, hasta lo que afecta a la
calidad de vida que proporcionan, y al tipo de gente que vive en ellas
3.
Vivimos
en una sociedad muy móvil, lo que nos da la capacidad de decisión sobre donde
queremos vivir.
Si juntamos estos tres
factores, podemos concluir, que el lugar que escogemos vivir ejerce una gran influencia
sobre todo lo que en verdad importa, desde la situación económica y las ofertas
de trabajo, hasta los amigos, la pareja potencial y el futuro de los hijos.
BIBLIOGRAFÍA
Richard Florida, “Las Ciudades
Creativas”, Ed. Paidos Barcelona-España. 2008.
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