viernes, 8 de marzo de 2013

¿POR QUÉ EL LUGAR DONDE VIVES PUEDE SER LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA?





 
Por: Lic. Luz Arelis Moreno Quispe
Presidenta de la ONG ADSI PERU
lam204@gmail.com

Resumen
El presente artículo se basa en el libro de Richard Florida “Las ciudades creativas” que ofrece una mirada para saber la importancia, de por qué donde vives puede ser la decisión más importante de tu vida.
Según Florida, la teoría afirma que las comunidades tolerantes, donde es más probable que vivan los homosexuales, fomentan una cultura de creatividad y de mentalidades abiertas, que pueden llevar a innovaciones como Google, You Tube, etc., En plena crisis financiera el autor de este estudio midió los cambios en los ingresos y el valor de la propiedad con algo llamado índice bohemio-gay, el estudio concluyo que el valor de la vivienda en los vecindarios y en las comunidades donde viven los artistas, homosexuales, y personas bohemias es más elevado. 
Por lo qué, el lugar donde vivimos es cada vez mas importante para cada faceta de nuestra vida. Nos corresponde reflexionar sobre la relación entre la ubicación geográfica y nuestro futuro económico, la felicidad personal de una forma más sistemática y diferente.

La decisión más importante
Si te preguntaran cuales son las decisiones más importantes que hay que tomar en la vida ¿qué contestaría? Seguramente dirías que quieres ser. Aunque el dinero no haga la felicidad, la mayoría de personas creen que trabajar en lo que a uno le gusta le conduce a una vida más prospera y plena. Muchos agregarían que, un requisito previo esencial para el éxito económico y profesional es una buena educación y poder asistir a las mejores universidades. Seguramente otros dirán qué, aunque es importante el trabajo, el dinero y la educación son importantes, la decisión más trascendental que se toma en la vida es la de escoger a la pareja adecuada. Alguien que nos acompañe en nuestras caídas y nuestros esfuerzos y sobre todo, que nos quiera sin condiciones siempre.
Los esfuerzos de la psicología humana están de acuerdo: los estudios concluyen que las relaciones afectivas son la clave de la felicidad. Todo ello, va bien, pero hay otra decisión mas allá de el qué y el quién, sobre el futuro económico de nuestras vidas, ello es la cuestión del dónde.
El lugar donde decidimos vivir afecta a todos los aspectos de nuestras vidas. Puede determinar el salario que percibimos, las personas que conocemos, las amistades que establecemos y las opciones disponibles para nuestros hijos y nuestras familias.

Las personas no se sienten igual de felices en todas partes, y hay lugares que proporcionan mejor calidad de vida que otros. Algunos ofrecen mercados laborales vibrantes, mejores perspectivas profesionales, mayor revalorización inmobiliaria y más oportunidades para invertir y ganar dinero. Otros lugares son más prometedores a la hora de encontrar una pareja y otros lugares son más adecuados para criar a nuestros hijos.

La ubicación también afecta nuestro nivel de felicidad.
Escoger el lugar adecuado a veces ofrece una protección contra los altibajos de la vida. La facilidad con que podemos recuperarnos aumenta exponencialmente, si vivimos en un sitio con economía vibrante, con muchos empleos entre los que elegir, o con muchas personas solteras de edad adecuada.
La cuestión es que el lugar en que vivimos es un factor crucial en nuestras vidas, porque afecta a todos los demás: trabajo, educación y amor. Puede consolidar o destruir empleos o relaciones ya existentes. Puede abrir nuevas puertas y con independencia del tipo de vida que desee, tanto si se aspira a ser millonario, a tener una familia, a disfrutar la vida de soltero, por tanto escoger donde vivir es una decisión que debemos tomar al menos una vez en la vida.
Sin embargo, hay que tener en cuenta muchos factores cuando nos enfrentamos a la decisión de escoger un hogar, la mayoría de nosotros no estamos preparados para hacerlo de la manera adecuada. Si preguntáramos a la gente cómo llegaron al lugar donde viven ahora, la mayoría respondería que simplemente acabaron allí. Se quedaron cerca de la familia o de amigos, porque encontraron trabajo, o lo más habitual, siguieron a sus parejas. Algunos ni siquiera son conscientes de haberlo escogido ellos.
En esta época moderna, lo ventajoso es que tenemos la capacidad de elegir.
Tenemos la libertad  y los medios económicos para escoger donde queremos vivir. Pero esa libertad nos obliga a decidir entre un amplio abanico de posibilidades. Lo esencial es encontrar un lugar que encaje con nuestra manera de ver la vida, que nos haga felices y que nos permita alcanzar los objetivos que nos hayamos marcado. Hay personas para quienes la carrera profesional y la riqueza son componentes fundamentales de la felicidad, pero no es así para todos.
Muchos de nosotros conocemos a personas que dejaron buenos trabajos y carreras profesionales prosperas para hacer lo que en verdad deseaban. Otras personas vuelven al lugar de origen después de la universidad, a encargarse del negocio familiar, a estar cerca de la familia, y de los amigos, esas personas saben muy bien a lo que renuncian y lo deciden a conciencia.
Lo que es importante es que ubicándonos en el lugar dónde deseamos vivir no siempre tendremos todas las cosas, como todo en la vida.

Richard Florida, nos invita a reflexionar con detenimiento las siguientes cuestiones:
1.      ¿Le gusta el lugar donde vive ahora? ¿Es donde realmente quiere estar? ¿Le proporciona la suficiente energía cuando sale a la calle por la mañana?, ¿Le embarga la inspiración o el estrés? ¿Le permite ser la persona que desea ser? ¿Le permite alcanzar sus objetivos personales? ¿Se lo recomendaría a sus familiares o amigos?

2.      ¿Ha pensado en trasladarse? Si es así ¿Cuáles son los tres primeros lugares en los que piensa? ¿Qué le gusta de ellos? En concreto, ¿Qué cree que le ofrecen? ¿Por qué son distintos a otros lugares?
3.      ¿Se ha puesto a comparar el lugar donde vive ahora con esos sitios?. Con franqueza, ¿Le ha concedido a estas cuestiones una mínima parte de su tiempo y de la energía que le ha dedicado a su empleo y su carrera profesional, o, si está soltero o soltera, a su vida social?
Si la respuesta es sí, forma parte de una minoría, aún siendo una decisión de suma importancia en la vida, muy pocos de nosotros exploramos estas cuestiones. Quizás es porque no disponemos de la información correcta.
¿El mantra de la era de la globalización es que no importa donde vivamos?.
Seguramente podemos ser igual de eficientes en nuestro trabajo desde un balcón de Lima o una casa de campo en Ancash. No hay la más mínima diferencia, siempre que dispongamos de un teléfono móvil y de internet. Esta idea es atractiva, pero errónea. En la actualidad, los factores económicos principales (talento, innovación y creatividad) no están distribuidos de manera uniforme en la economía global, sino se concentran en lugares específicos.
Es evidente que las innovaciones importantes en las comunicaciones y en el transporte propician la actividad económica entre las regiones o los países. Lo que ya no resulta obvio es el poder que Florida denomina a la “fuerza de concentración”. Pues en la actual economía creativa, la verdadera fuente de crecimiento económico procede de la concentración y del aglutinamiento de las personas productivas y con talento. Cuando vivimos los unos cerca de los otros, en ciudades o regiones se generan nuevas ideas y la productividad aumenta. La fuerza de concentración permite que seamos más productivos, lo que, a su vez, hace que los lugares donde vivimos también lo sean, generando así un gran incremento de la producción y la riqueza.
La fuerza de la concentración ha convertido a determinadas ciudades y regiones en verdaderos motores del crecimiento económico, por lo que estas ciudades no dejan de crecer. En la actualidad, más de la mitad de la población mundial viven en áreas urbanas.
En estados Unidos más del 90% de la producción económica procede de regiones metropolitanas y las cinco mayores regiones metropolitanas suponen el 23% de toda la producción. Por tanto la ubicación sigue siendo el eje central de nuestra era y es más importante para la economía mundial y para las vidas individuales, de lo que nunca había sido antes.
Somos la población más móvil, es decir que se traslada con frecuencia, de toda la historia de la humanidad, por lo que disponemos un menú de lugares distintos, tanto en nuestro país o cualquier otro. Y eso es importante, porque  cada uno de nosotros tiene preferencias y necesidades distintas. Lo bueno es que los lugares son tan variados como nosotros.



Cuando somos jóvenes y estamos solteros o solteras, recién salidos de la universidad, muchos de nosotros deseamos un lugar estimulante, con una oferta de empleo y oportunidades para progresar en nuestra profesión, un lugar con una vida nocturna apasionante y un mercado afectivo animado, lleno de gente a la que conocer y compartir nuestra vida.
Cuando nos hacemos un poco mayores, y por supuesto, cuando tenemos hijos, las prioridades cambian: queremos un lugar que ofrezca buenas escuelas, calles seguras y una vida mejor para la familia. Y cuando nuestros hijos van a la universidad y se van de casa, las necesidades y los intereses vuelven a cambiar.
De todo el libro, Florida aconseja tres ideas fundamentales:
1.    A pesar que se ha dado la globalización y se halla catalogado al mundo como “plano”, la ubicación geográfica es, de hecho, más importante para la economía global de lo que nunca antes lo había sido.
2.    Las ciudades cada vez se diferencian y se especializan mas, desde lo que concierne a su composición económica y a su mercado laboral, hasta lo que afecta a la calidad de vida que proporcionan, y al tipo de gente que vive en ellas
3.    Vivimos en una sociedad muy móvil, lo que nos da la capacidad de decisión sobre donde queremos vivir.
Si juntamos estos tres factores, podemos concluir, que el lugar que escogemos vivir ejerce una gran influencia sobre todo lo que en verdad importa, desde la situación económica y las ofertas de trabajo, hasta los amigos, la pareja potencial y el futuro de los hijos.  

BIBLIOGRAFÍA

Richard Florida, “Las Ciudades Creativas”, Ed. Paidos Barcelona-España. 2008.


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